jueves 3 de diciembre de 2009

Crónica

Ha costado, pero al fin está: ya podéis echarle un ojo a la croniquita que escribí sobre el primer concierto de la gira Vinagre y Rosas, de Sabina. No está todo lo que fue, pero sí fue todo lo que está. Como siempre, en Una copa con.

lunes 9 de noviembre de 2009

La banda sonora de mi vida II

Como ya ha venido anunciando mi estado en el féisbuc, la siguiente entrega de esta mi personal selección de temazos es de otro de los grandes: George Michael. Es, posiblemente, el primer artista al que admiré en serio, cuando allá por mi preadolescencia, empezaba a pensar que mi afición por la música nunca sería tan fuerte como la que tenía (y tengo) por el cine. Esta canción venía como cara B (qué tiempos aquellos) del single "Don't let the sun go down on me", con Elton John, que me compré ¡en cinta! en un mercadillo. Y si quizá no es la mejor del entonces efebo griego, sigue siendo la que más me emociona. Disfrutadla.

jueves 29 de octubre de 2009

La banda sonora de mi vida I

Hoy inauguro una sección en este pobrecito blog aprovechando que ya la creé de rebote en facebook. Se trata de una recopilación de los que, para mí, y sólo para mí, sin ánimo de discutir, son las mejores canciones de la historia de la música.

Y para empezar, un tema compuesto e interpretado por el más grande, David Bowie, y el más echado de menos, Freddie Mercury.


viernes 9 de octubre de 2009

Todo vuelve

Tras el paréntesis veraniego en que todo es cálido, vacacional y maravilloso, vuelve el frío, la crisis, Gallardón a casa cabizbajo, el olor a fritanga después de comer (ya van quitando las terrazas) e incluso vuelvo yo a escribir en este blog que me resisto a dejar caer en el inmenso saco de los blogs abandonados.

Y vuelvo para anunciar que vuelvo. Concretamente, que he vuelto a escribir en Sincolumna, y que este domingo, tras un paréntesis más que veraniego, vuelve, con ánimos renovados y la cara lavada, Una copa con.

Espero que sigáis siéndome al menos todo lo fieles que yo soy con vosotros. Vamos, que me leáis de vez en cuando.

jueves 18 de junio de 2009

Palabras

La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir,
preciso.




Francis Bacon

It's my life

Una compañera de trabajo (una más, y van...) nos dijo el otro día durante la comida que se ha apuntado al plan de bajas voluntarias que ha puesto en marcha la empresa para aplacar las iras del temido ERE. Quiere aprovechar el dinero de la indemnización para hacer lo que siempre quiso: pasar un año viviendo fuera de España, aprendiendo inglés y buscándose la vida.

Me alegro infinito por ella, le deseo que encuentre un sitio chulo para vivir y donde podamos ir a visitarla, le relato las excelencias de Irlanda como posible destino y entre todos le garantizamos que nuestra amistad no acaba ahí.

Luego me quedo pensando. Me da pena que la gente a la que aprecio se vaya del curro, aunque normalmente es hacia una vida mejor. Y no puedo evitar pensar en si hago lo correcto con mi vida. ¿Por qué tantos se van y yo me quedo? ¿Tan conformista soy? Me gusta mi trabajo, disfruto cada día con lo que hago, con lo que escribo, con los compañeros que tengo, y me compensa frente a todo lo malo que tiene ese curro, pero es probable que una oportunidad como la que se presenta ahora, con esas indemnizaciones jugosas, no se vuelva a presentar, y nunca pueda hacer lo que a mí también me ha apetecido siempre: largarme por ahí a otro país, posiblemente francófono en mi caso.

O sí, ¿por qué no? ¿Por qué no habría de tener otra oportunidad? Lo de que los trenes pasan una vez en la vida es una chorrada; los trenes pasan cuando tienen que pasar siempre que estés en el andén correcto a la hora correcta. Y yo estoy ahora mismo demasiado a gusto en la cafetería de la estación como para echar a correr tras un tren que no estoy segura de quere coger.

Me gustaría cambiar de vida, pero sólo de boquilla. Vivo como quiero, tengo un trabajo que me gusta, una casa, un sueldo decente para los tiempos que corren, salgo todos los fines de semana y, aunque no he vivido en el extranjero ni he recorrido Sudamérica en bicicleta, he viajado más que la mayoría de la gente que conozco.

Y además, qué carajo, los cambios me aterran. Me gustaría ser más valiente, más intrépida, más inconsciente, me gustaría ponerle más sal a mi acomodada vida, pero siempre me aferro al virgencita que me quede como estoy. La mayoría de mis amigos han tenido varios trabajos, han cambiado de casa, de ciudad, se han arriesgado, y yo llevo treinta años en el mismo barrio y diez en la misma empresa. ¿Conformismo? Claro. Ya tengo edad para aceptarme como soy. Soy yo y nunca seré otra persona, y en el fondo me gusta porque es cómodo ser yo.

Sólo espero no equivocarme de andén cuando toque y tener que arrepentirme algún día.

martes 5 de mayo de 2009

Vida privada

FNAC Callao, 19 h. de un día cualquiera, pongámosle hoy. Esperando frente al mostrador de información de la planta de libros para preguntar por un título que no encuentro. Delante de mí, una chica de más o menos mi edad espera su turno. Le toca, se acerca, pregunta en voz baja por un libro, no oigo el título. La muchacha del chaleco amarillo y verde se levanta al otro lado del mostrador y, señalando con el brazo extendido hacia el fondo del pasillo, dice en voz alta: "Allí, al final, están los libros de autoayuda, ¿lo ves? Pues en el tercer estante están los de problemas de pareja". La chica mira al fondo del pasillo, asiente, se sonroja, da las gracias en un susurro y se encamina hacia la autoayuda.

Menos mal que no vengo a preguntar por un libro sobre cómo dejar las drogas o tratarse el estreñimiento, pienso mientras avanzo un paso.