Por fin me he estrenado en Una copa con... No ha sido con una entrevista, sino con una croniquilla de un concierto, el de Pablo Ager, pero bueno, mi primera aportación a este proyecto que espero que llegue muy lejos ya está publicada y me hace ilusión.
Ya tengo otra razón para promocionarme los lunes además de las sincolumnas. Por cierto, la de esta semana se la dedico a Yelacis, querida, que dio con el título del libro que estoy leyendo.
lunes, 12 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
Días de hotel
Que te saquen de viaje para cubrir unas jornadas fuera de tu ciudad está muy bien, pero que te las organicen en el mismo hotel en que te hospedas debería estar penado por ley. Dicen que Lérida es una ciudad muy bonita. Dicen que está "ahí fuera". Yo no me lo creo.
Aunque tiene sus ventajas: ante una ponencia soporífera, siempre es posible huir dos plantas más arriba, meterte en la habitación y escribir alguna chorrada.
PD. Yelacis, querida, ¿has conseguido averiguar el título del libro?
Aunque tiene sus ventajas: ante una ponencia soporífera, siempre es posible huir dos plantas más arriba, meterte en la habitación y escribir alguna chorrada.
PD. Yelacis, querida, ¿has conseguido averiguar el título del libro?
Noches de hotel
Me encanta viajar sola, en salidas relámpago, hoy cojo un avión, paso la noche en otra ciudad, todo el día trabajando, mañana más trabajo y vuelvo a casa. Es agotador, mucho más que estar en la redacción, acabo currando bastantes más horas, pero me gusta igual. Siempre hago una foto de lo que se ve por la ventana del hotel y otra de la habitación. Luego las repaso y me cuesta recordar a qué ciudad pertenecían; creo que eso es parte del encanto.
Ahora mismo estoy en Lérida, acabo de terminar los artículos que tenía que enviar al periódico, son más de las tres de la mañana y, en lugar de irme a dormir, asalto el minibar, me enciendo un cigarrillo y me pongo a escribir esto. Mañana (dentro de un rato), me levantaré a las 8, me daré una ducha rápida, desayunaré cualquier cosa (lo que menos aprovecho son los bufés de los hoteles, una pena) y otra vez al tajo después de despedirme con tristeza de la habitación tras la consabida foto. Y pensando en cuál será la próxima ciudad, el próximo hotel, la próxima habitación.
lunes, 5 de mayo de 2008
Cuatro días, cuatro puntos
Desde luego, no puede una relajarse... Me marcho cuatro días de puente (qué peazo de ciudad es Roma, madre del amor hermoso) y a la vuelta:
1. Ha muerto Calvo Sotelo. Da penita, pero significa algo: la transición a la democracia ya no es pasado reciente, sino que empieza a convertirse en parte de la historia.
2. El Madrid ha ganado la Liga. Me alegro mucho, por un lado porque no me gusta el riesgo, eso de dejarlo todo para el último partido y hacer el ridículo más espantoso si se pierde después de semejante temporadón, y por otro porque no soy de ésos que querían cantar el alirón el miércoles ante el Barça. No me gusta humillar al contrario porque alguna vez tocará perder y no me gusta que me humillen.
3. Tengo 74 correos nuevos, de los que más de 60 son notificaciones de Facebook, de las que unas 50 son de las mismas tres personas. ¿Cuántas horas diarias dedicáis a la web ésa, chiquillos? ¡¡Salid al mundo exterior!!
4. El Robocop, por supuesto.
1. Ha muerto Calvo Sotelo. Da penita, pero significa algo: la transición a la democracia ya no es pasado reciente, sino que empieza a convertirse en parte de la historia.
2. El Madrid ha ganado la Liga. Me alegro mucho, por un lado porque no me gusta el riesgo, eso de dejarlo todo para el último partido y hacer el ridículo más espantoso si se pierde después de semejante temporadón, y por otro porque no soy de ésos que querían cantar el alirón el miércoles ante el Barça. No me gusta humillar al contrario porque alguna vez tocará perder y no me gusta que me humillen.
3. Tengo 74 correos nuevos, de los que más de 60 son notificaciones de Facebook, de las que unas 50 son de las mismas tres personas. ¿Cuántas horas diarias dedicáis a la web ésa, chiquillos? ¡¡Salid al mundo exterior!!
4. El Robocop, por supuesto.
miércoles, 30 de abril de 2008
¿A alguien le interesa cómo escribo?
Aprovecho un comentario "tonto" de Yelacis a la entrada anterior para cascarme un post con todo el morro, que si no no actualizo ni a tiros.
Qué va, chica, en la libreta verde no, que es muy chiquitina y bastante incómoda para escribir textos medianamente largos. Lo que sí uso es otra libreta de tamaño medio, bastante gordita y con las tapas de Harry Potter y la Cámara Secreta que me compró mi tía en los chinos. Es de anillas, y en el lateral cabe perfectamente un boli. Suelo llevarla siempre conmigo y, contra todo pronóstico, tiene escritas más de la mitad de sus páginas. ¿Con qué? Pues con todas las movidas que desde hace un tiempito llenan mi ya menos oxidada neurona: sincolumnas, relatos -que, por cierto, acabo de ganar por segunda edición consecutiva el concurso que hacemos en el curro, ¡soy taaaaaaaaaaaaan feliz!-, entradas para el blog, ideas para best-sellers, proyectos entrevistas y crónicas para Una copa con... Abro esa libreta por una página al azar y sonrío, me hace sentir bien, más viva que antes al menos.
Lo curioso es que, salvo un relato si no recuerdo mal, ninguno de los textos que hay en la libreta está completo. Fecha, título, algunas líneas, a veces unas pocas páginas... El muso viene cuando menos te lo esperas, ¿no? Algo de eso comentaba en el post anterior: estoy en un bar, en el metro, en una rueda de prensa (ejem), por la calle, y se me ocurre una idea. Si ando liada, trato de memorizarla (¡craso error!) pero, si puedo, intento empezar a escribir. Y una vez que tengo el principio lo demás va rodado: en cuanto llego a casa (o al curro) y me siento frente al ordenata escribo todo del tirón.
Claro que, a veces, el muso viene forzado cuando tiene que venir. Generalmente, los domingos por la noche. Entonces escribo directamente en el ordenador. Como ahora.
Qué va, chica, en la libreta verde no, que es muy chiquitina y bastante incómoda para escribir textos medianamente largos. Lo que sí uso es otra libreta de tamaño medio, bastante gordita y con las tapas de Harry Potter y la Cámara Secreta que me compró mi tía en los chinos. Es de anillas, y en el lateral cabe perfectamente un boli. Suelo llevarla siempre conmigo y, contra todo pronóstico, tiene escritas más de la mitad de sus páginas. ¿Con qué? Pues con todas las movidas que desde hace un tiempito llenan mi ya menos oxidada neurona: sincolumnas, relatos -que, por cierto, acabo de ganar por segunda edición consecutiva el concurso que hacemos en el curro, ¡soy taaaaaaaaaaaaan feliz!-, entradas para el blog, ideas para best-sellers, proyectos entrevistas y crónicas para Una copa con... Abro esa libreta por una página al azar y sonrío, me hace sentir bien, más viva que antes al menos.
Lo curioso es que, salvo un relato si no recuerdo mal, ninguno de los textos que hay en la libreta está completo. Fecha, título, algunas líneas, a veces unas pocas páginas... El muso viene cuando menos te lo esperas, ¿no? Algo de eso comentaba en el post anterior: estoy en un bar, en el metro, en una rueda de prensa (ejem), por la calle, y se me ocurre una idea. Si ando liada, trato de memorizarla (¡craso error!) pero, si puedo, intento empezar a escribir. Y una vez que tengo el principio lo demás va rodado: en cuanto llego a casa (o al curro) y me siento frente al ordenata escribo todo del tirón.
Claro que, a veces, el muso viene forzado cuando tiene que venir. Generalmente, los domingos por la noche. Entonces escribo directamente en el ordenador. Como ahora.
miércoles, 23 de abril de 2008
Nada que decir
Nunca he sido una persona dicharachera, parlanchina, charlatana, la alegría de la huerta, el alma de la fiesta, el eje de la conversación. Más bien tiendo a ser callada (salvo ocasiones), a escuchar más que a hablar; de hecho, me gusta pensar (o creerme) que sólo hablo cuando tengo algo que decir. Esto lo considero una virtud en mi vida corriente, valga la modestia, aunque es un problema cuando de escribir un blog se trata.
No me salen agudas reflexiones sobre el oficio como a Alan, el escritor, ni me veo contando mi vida, como hace con tremendo gracejo mi amigo Simón, que tiene a su favor, todo hay que decirlo, una vida bastante más interesante que la mía.
Mi intención era contar en este blog cosas que me parecieran interesantes, descargar tensión, generar polémica, reflejar mi visión del mundo y ejercitar la crítica literaria/cinematográfica/musical/teatral, entre otras cosas. Bueno, pues nada. De eso, nada. Llevo unos días un tanto cargaditos de contenido y claro, actualizar esto pues como que no. ¿Significa eso que he fracasado en mi aventura por la blogosfera? Espero que no, pero tampoco me voy a estresar.
Total, es cuestión de tiempo. Cuando inventen el web 3.0, que nos permitirá interactuar con las máquinas gracias a chips implantados en el cerebro, me crearé un blog que podré actualizar con la mente, sin tener que sentarme frente al ordenador. Y ahí sí que vais a flipar, porque las ideas más brillantes, disparatadas, originales, curiosas e interesantes se me ocurren cuando estoy paseando por la calle, en el metro, en el curro, en la cama, en el baño, en el bus, en los bares, en todas partes menos cuando tengo un ordenata o una libreta a mano y tiempo para escribir. Entonces es cuando me monto mentalmente mis críticas, comentarios y reflexiones, las elaboro, les doy vueltas, me quedan niqueladas en la cabecita... Y al rato se me olvidan. Una pena.
Pero lo dicho, al tiempo.
No me salen agudas reflexiones sobre el oficio como a Alan, el escritor, ni me veo contando mi vida, como hace con tremendo gracejo mi amigo Simón, que tiene a su favor, todo hay que decirlo, una vida bastante más interesante que la mía.
Mi intención era contar en este blog cosas que me parecieran interesantes, descargar tensión, generar polémica, reflejar mi visión del mundo y ejercitar la crítica literaria/cinematográfica/musical/teatral, entre otras cosas. Bueno, pues nada. De eso, nada. Llevo unos días un tanto cargaditos de contenido y claro, actualizar esto pues como que no. ¿Significa eso que he fracasado en mi aventura por la blogosfera? Espero que no, pero tampoco me voy a estresar.
Total, es cuestión de tiempo. Cuando inventen el web 3.0, que nos permitirá interactuar con las máquinas gracias a chips implantados en el cerebro, me crearé un blog que podré actualizar con la mente, sin tener que sentarme frente al ordenador. Y ahí sí que vais a flipar, porque las ideas más brillantes, disparatadas, originales, curiosas e interesantes se me ocurren cuando estoy paseando por la calle, en el metro, en el curro, en la cama, en el baño, en el bus, en los bares, en todas partes menos cuando tengo un ordenata o una libreta a mano y tiempo para escribir. Entonces es cuando me monto mentalmente mis críticas, comentarios y reflexiones, las elaboro, les doy vueltas, me quedan niqueladas en la cabecita... Y al rato se me olvidan. Una pena.
Pero lo dicho, al tiempo.
lunes, 7 de abril de 2008
A ver si ahora cuela
Creo que por fin he encontrado una solución salomónica para contentar a mis fans más críticos, aquéllos que ven igual de mal que cuelgue aquí las sincolumnas como que deje de hacerlo.
Hoy es lunes, hay actualización columnera y creo que a partir de ahora me limitaré a mencionarlo, hala. Lecturas allí y comentarios aquí. ¿Contenta, fanmáscrítica?
Sin embargo, hoy añado algo. Dado que el origen de la columna está mitad aquí (un poco más abajo, ¡viva la retroalimentación!) y mitad en alguna charla mantenida con colegas no virtuales, doy las gracias por las colaboraciones.
¡Feliz lunes!
Hoy es lunes, hay actualización columnera y creo que a partir de ahora me limitaré a mencionarlo, hala. Lecturas allí y comentarios aquí. ¿Contenta, fanmáscrítica?
Sin embargo, hoy añado algo. Dado que el origen de la columna está mitad aquí (un poco más abajo, ¡viva la retroalimentación!) y mitad en alguna charla mantenida con colegas no virtuales, doy las gracias por las colaboraciones.
¡Feliz lunes!
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